Sobre los insectos polinizadores

Para entender la importancia de los polinizadores, específicamente de los insectos, en necesario entender la intricada relación que existe entre ellos y el mundo de las plantas. La increíble dependencia que existe entre ambos, los beneficios de la relación que cada uno obtiene son parte sustancial de su propia existencia y la de los hábitat en los que habitan.


El proceso de polinización hace posible la reproducción sexual de las plantas que producen semillas. En las plantas con flores, este proceso consiste en la transferencia de polen, desde los estambres (parte masculina de la flor) al estigma del pistilo (parte femenina de la flor), en donde germina y crece hasta alcanzar los óvulos ubicados en el interior del ovario, permitiendo así la formación de semillas. En algunas especies vegetales, las flores se autopolinizan, como es el caso del trigo o las arvejas. En muchas otras ocurre polinización cruzada, es decir, el polen es transportado de una flor a otra, por el viento o los animales.


@antoniapajarito


La polinización entomófila es aquella realizada por insectos que visitan las flores en busca del néctar o el polen para su alimentación. Además de mantener la variabilidad y diversidad de las plantas, la polinización entomófila es fundamental para la producción de muchos cultivos. En efecto, alrededor del 75% de las especies cultivadas dependen de este tipo de polinización y el 35% de la producción de alimentos de origen vegetal proviene de plantas polinizadas por insectos.


En la mayoría de las flores, las glándulas productoras de néctar (nectarios) están ubicadas de tal modo, que obligan al insecto a rozar su cuerpo contra los estambres, quedando el polen adherido. Entre los insectos que actúan como agentes polinizadores están algunos escarabajos, polillas, mariposas, moscas, avispas y abejas. De todos ellos, las abejas (superfamilia Apoidea) son los más eficientes, pues visitan una gran cantidad de flores, para poder satisfacer los requerimientos alimenticios (néctar y polen) de su prole (larvas).


En Chile, la superfamilia Apoidea está representada por cinco familias de abejas, las que reúnen más de 400 especies nativas. La mayoría de estas especies son de hábitos solitarios. Sólo el abejorro anaranjado o moscardón, Bombus dahlbomii Guérin (familia Apidae), tiene comportamiento social, estableciendo colonias temporales durante la primavera y el verano. Otro miembro de esta familia es la abeja melífera o doméstica. Sin embargo, a diferencia del moscardón, la abeja melífera es una especie introducida. Debido a su fácil manejo, la abeja melífera ha sido extensamente utilizada como polinizador de variados cultivos económicamente importantes como frutales (manzanos, ciruelos, frambuesas, arándanos, kiwis, cítricos), hortalizas (pepinos, melones), oleaginosas (maravilla, canola) y semilleros (rábano, coles, zanahoria, cebolla, entre otros). Otras abejas introducidas como polinizadores son los abejorros Bombus terrestris Linnaeus y B. ruderatus (Fabricius), y la abeja de la alfalfa, Megachile rotundata (Fabricius). Se desconocen aún los posibles efectos nocivos de estas especies introducidas sobre la fauna autóctona de abejas. Sin embargo, se sabe que si estas especies usan recursos similares, se generará competencia por el néctar y el polen. Además, M. rotundata, B. terrestris y B. ruderatus ya se han asilvestrado, y se observa cada vez más que los apiarios se mueven a zonas de vegetación nativa, en busca de la floración de especies como el tebo, quillay, corontillo y ulmo, entre otras, aumentando la presión sobre el recurso alimenticio de nuestras abejas nativas y otros insectos que visitan las flores.


Fuente: Museo Nacional de Historia Natural

57 vistas